martes, 25 de agosto de 2015

Lectura para tiempos convulsos: Los codos del diablo



En una biblioteca de ficción podemos encontrar libros  que se  leen desde el romance, otros desde la intriga, la aventura y el terror entre muchos temas. Existen otros concebidos para describir el horror de la humanidad, los efectos y las secuelas de poblaciones en general. En este apartado destaca un libro de relatos titulado Los codos del diablo de la escritora Anabelle Aguilar Brealey publicado por la editorial Lector Cómplice en 2014.

La historia, y en especial la contemporánea, nos sorprende por sus adelantos en materia científico-tecnológica, precursores de las comodidades que disfruta el hombre en la actualidad, pero a su vez nos ha mostrado un lado oscuro a través del dolor que infringen los regímenes totalitarios que gobiernan desde la desolación y miseria en los países que se han visto afectados en algún lapso de tiempo, en unos por un corto período y en otros por décadas. Anabelle toma como punto de partida la angustia que viven sus personajes en medio de la encrucijada en la que se ve en juego la supervivencia.

Los codos del diablo es una ventana gris que muestra sin disimulo el padecimiento de los desposeídos, los principales afectados en medio de las confrontaciones; de los inconformes que aspiran otras alternativas para el beneficio de su sociedad, de aquellos que no esperan que otros generen los cambios y no se resignan a la mediocridad. El sufrimiento no hace distingo de épocas ni de región geográfica, donde el dolor ajeno se asume como propio y a través de cada relato se hace patente.

Nesfran Antonio González

viernes, 13 de febrero de 2015

El alféizar

“La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza”, esta frase del poeta Charles Baudelaire, bien puede aplicarse a El alféizar, poemario de Juan Félix Clauteaux, porque lo inesperado del símbolo, el estupor ante la hondura abisal de las imágenes, y el carácter irregular de la estructura, son ejes fundamentes en los que Juan Félix articuló sus poemas.
La poesía de El alféizar traza un itinerario sinuoso. Se abre paso en la noche o en cálidos amaneceres, en intentos por abarcar la memoria de lugares recónditos, de zonas de sentido emplazadas en el omphalos lúgubre de la muerte, pero también en meandros de ensueños que conducen hacia la palabra vital que anuncia vida.

En los versos de estos poemas podemos leer el juego de la imagen poética que desemboca en el asombro, en la armonía y en la belleza de cada pasaje. El poeta, de forma magistral, combina la brevedad del haiku con la extensión de otros poemas que dan cuenta de un largo aliento, como un temblor que indaga en el yo poético.
La poesía de Juan Félix Clauteaux expresa un ritmo que se entreteje con la visión de escenarios colmados por la riqueza del lenguaje. En ellos, la palabra se internaliza para nombrar la experiencia íntima e inasible de las emociones, de visiones que pertenecen al reino subjetivo que habita en lo profundo del poeta.
Desde El alféizar el lector puede ponderar las variantes de estancias que se despliegan con la belleza inefable de la acción poética en su devenir, bucear en sus profundidades o salir para contemplar la belleza sublime de la naturaleza.

Les Quintero