jueves, 23 de abril de 2015


El niño de la suelas espumas amarillas, cuenta la historia de un superhéroe que quizá sueña con aventuras en las que se enfrenta al Hambre, la Indiferencia, la Guerra y otros monstruos que poco a poco va derrotando con la riqueza de su fantasía. Él no necesita una capa para volar porque tiene sus suelasespumas amarillas, muy livianas, que lo alzan por encima de cualquier obstáculo.
Alexander Rivero recrea espacios en los que su personaje, con humor y pasión, lee cada escenario como si fuera una historieta llena de ilustraciones, muchas veces inquietantes, y observa la belleza que alegra la vida, pero también la fealdad que hace estragos en el mundo. Una de las bellezas que más admira nuestro superhéroe, es la flor de capacho, símbolo por excelencia de lo femenino y de la fugacidad de las cosas, como la vida…
El personaje, superhéroe por vocación, vuela con sus suelasespumas amarillas y, armado con muchísima fantasía, combate enemigos que aparecen en el pueblo, en la Luna, en el camino hacia el Cielo, donde acompaña a su madre, en el arcoíris que usa como tobogán con su hermana, y en otros contextos enriquecidos por su inagotable imaginación.
El autor deja señales en cada capítulo para advertir que no es una historia cualquiera sobre superhéroes y villanos. Debemos estar atentos para seguir cuidadosamente las acciones que se desarrollan en medio de juegos, conversaciones y fábulas que van construyendo el mundo del protagonista.
En el ensueño de algún niño, sin capa, se despliega una dimensión de afectos, de belleza, y de gratitud.
¿Te atreves a volar con él?


Les Quintero

jueves, 16 de abril de 2015

Desnuda inclinación




El amor lésbico no abunda, como enfoque temático, en la poesía venezolana. Solo recuerdo, como único y solitario antecedente de ese poemario de Nubia González cuyo epílogo me honra redactar, el libro de Manón Kubler titulado Olympia.

La poesía que verbaliza líricamente la homosexualidad masculina ya ostenta una delgada pero sólida tradición vernácula: Desde la década de los ochenta, importantes creadores han incorporado el tema a su obra, con todos sus registros y matices. Faltaba la voz dentro de la cual se hiciera aliento, cadencia y acorde la homosexualidad femenina: tal es esta voz de Nubia, cuyo timbre poético no por reciente estrenado y primerizo deja de ser importante, estéticamente hablando.

Esta poesía de Nubia es a la vez intensa y delicada. Intensa, porque el lector disfruta en ella todas las gradaciones y momentos de la dinámica amorosa, desde el enamoramiento hasta el despecho, desde la fragilidad de la caricia hasta el estallido del orgasmo, en un continuo lírico de volcánica fuerza. Y delicada, porque en la transcripción poética del más explícito erotismo no hay ninguna concesión a la vulgaridad ni al cotilleo pornográfico. Una constante voluntad de elegancia permea cada verso y cada estrofa.

Espero que el lector esté de acuerdo conmigo. Ha valido la pena escribir y publicar este libro.


Armando Rojas Guardia