jueves, 16 de abril de 2015

Desnuda inclinación




El amor lésbico no abunda, como enfoque temático, en la poesía venezolana. Solo recuerdo, como único y solitario antecedente de ese poemario de Nubia González cuyo epílogo me honra redactar, el libro de Manón Kubler titulado Olympia.

La poesía que verbaliza líricamente la homosexualidad masculina ya ostenta una delgada pero sólida tradición vernácula: Desde la década de los ochenta, importantes creadores han incorporado el tema a su obra, con todos sus registros y matices. Faltaba la voz dentro de la cual se hiciera aliento, cadencia y acorde la homosexualidad femenina: tal es esta voz de Nubia, cuyo timbre poético no por reciente estrenado y primerizo deja de ser importante, estéticamente hablando.

Esta poesía de Nubia es a la vez intensa y delicada. Intensa, porque el lector disfruta en ella todas las gradaciones y momentos de la dinámica amorosa, desde el enamoramiento hasta el despecho, desde la fragilidad de la caricia hasta el estallido del orgasmo, en un continuo lírico de volcánica fuerza. Y delicada, porque en la transcripción poética del más explícito erotismo no hay ninguna concesión a la vulgaridad ni al cotilleo pornográfico. Una constante voluntad de elegancia permea cada verso y cada estrofa.

Espero que el lector esté de acuerdo conmigo. Ha valido la pena escribir y publicar este libro.


Armando Rojas Guardia