El demonio que me habita

Leoner Ramos Giménez

Una trama que se convierte, poco a poco, en una arqueología de la condición humana, con su luminosidad por una cara y, por la otra, con su profunda oscurana.

Leoner Ramos Giménez estructura la historia de Ovidio Lizarraga en un escenario proteico, cambiante, rico en imágenes y sensaciones, habitado por personajes que se relatan desde la soledad, desde la pobreza y el abandono, pero también desde un erotismo exultante que marca la vida íntima de Ovidio. El demonio que me habita es una puesta en escena vital, trepidante, que da cuenta del abismo que cada personaje lleva instalado en el alma, como un precipicio portátil y, desde la profundidad de sus emociones, atrapan al lector en las primeras líneas y lo llevan hasta el final vertiginoso de esta novela.

Les Quintero

Entre el Ars amatoria y la inevitable metamorfosis, El demonio que me habita, de Leoner Ramos Giménez porta un daimon, un dios, un poder, un destino que las huellas del recuerdo del propio calvario han terminado por curtir, cicatriz a cicatriz, palmo a palmo, entre el ciclo biológico y el eterno espiral de los cursos y recursos de una historia que avanza y retrocede, paralela -como asegura Plutarco-, aunque no necesariamente sincrónica.  Leoner Ramos Giménez encanta al lector con su estética viva y su desbordante plasticidad, contagiándolo con la chispa propia de ese demonio que lo habita a él también, y que exhorta su reflexión en medio del follaje tropical como la más genuina aventura literaria.

José Rafael Herrera

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