El olvido de Bruno

Edgar Borges

Bruno recorre el barrio acompañado por Eliana (su mujer), visita amigos y disfruta de las cosas simples que la cotidianidad le ofrece. No obstante, esa armonía se ve destrozada cuando la enfermedad irrumpe, transgresora, en la rutina de la pareja y se instala como un huésped indeseado en aquellas existencias que, lentamente, se van diluyendo en medio de penas y angustias que dan cuenta de la precariedad de la vida.

El olvido de Bruno, la más reciente novela de Edgar Borges, es una obra articulada en tres ejes: la enfermedad, la memoria y la muerte. Esta historia, en clave interrogante, es la confesión de un hombre que intenta explorar vivencias que se desvanecen en el insondable mundo del Alzheimer. Bruno es un rehén solitario y silencioso del presente difuso en el cual queda entrampado, sin remembranzas del pasado que le ofrezca pistas. Él, en medio de la zozobra, busca el recuerdo de un asesinato ¿o es solo una desaparición? ¿Será la muerte de la pequeña hija del sastre, la de Eliana, o su propia muerte?

El olvido de Bruno es la puesta en escena de la lucha asordinada de un hombre por retener la memoria y entender las frases e imágenes esquivas que se le presentan como fantasmas, e intenta comprender el discurso soterrado de esas evocaciones elusivas. El autor teje, de forma magistral, una filigrana que muestra la hondura abisal de una enfermedad que borra todo a su paso. De esta manera, destaca el frágil equilibrio de la cordura y cómo nuestras estructuras racionales se fundamentan sobre entelequias, como la lógica y el coherente

mundo de la norma que funcionan solo si la rutina se mantiene imperturbable en el orden cotidiano.

Edgar Borges, a través de un magnífico registro del lenguaje apoyado en la introspección, describe el trance dislocado de un hombre que se enfrenta a una contingencia implacable. El mundo de Bruno se fractura en medio de una niebla imposible que impide el paso de la palabra como (re)medio para restituir la memoria. A partir de ese evento se inscribe en la dimensión del silencio, y convierte en testimonio la soledad que nos constituye.

Les Quintero

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