Piel que ata

Autora: Yurimia Boscán

Si me ves por alguno de tus pensamientos, abrázame que te extraño

Julio Cortázar

Debajo de tu piel vive la luna, canta un verso de Neruda, y leyendo Piel que ata podemos jurar que sí, que debajo de esa piel protagonista del más reciente poemario de Yurimia Boscán, vive el satélite con su luz glauca alumbrando los insomnios de la poeta. Desde la primera línea del presente volumen asistimos a una liturgia de palabras que revelan una piel sin horizontes ni fronteras, una piel infinita que se dilata en la caricia de madrugadas sin historias y permite descubrir el ardiente juego de las metáforas.

Yurimia Boscán articula sus poemas en un erotismo exuberante que no evade la soledad ni las cicatrices que van marcando el cuerpo, si no que se convierte en vaso comunicante entre esa linterna poética, los símbolos y el carácter proteico de la enigmática imagen. El eco de cada verso es pliegue y ensenada donde el lector atento entra en resonancia con el hecho poético y se encuentra en el reflejo fragmentado de dioses y demonios tutelares.

Piel que ata contiene una cartografía íntima articulada en la incertidumbre y en deseos larvados en los meandros del sueño. Mediante un registro de emociones, tentaciones y experiencias azarosas, el yo poético revela la fatalidad que nos constituye y el sino inefable de lo transitorio inscrito en nuestra más profunda piel. En sus versos advertimos el final proyectándose desde las sombras, desde del omphalos cincelado en la herencia de cada noche para recordarnos que estamos tatuados por la contingencia ineluctable.

La singular belleza de Piel que ata es un detonante de la imagen poética, y se percibe en las honduras del mundo subjetivo de cada lector que recorra este sendero de tinta labrado por Yurimia Boscán.

Les Quintero

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